miércoles, 25 de julio de 2012

MESALINA...Y LA LUJURIA SE HIZO EMPERATRIZ


Mesalina
Valeria Mesalina (25 d. C. – 48 d. C.), fue hija del cónsul Marco Valerio Mesala Barbado y de Domicia Lépida Menor y tercera esposa del emperador Claudio (30 años mayor que ella).Tuvieron dos hijos Octavia, que sería años después la mujer de Nerón y Británico. 

Mesalina ha pasado a la historia como la mujer más lujuriosa, desinhibida, infiel, sexual, cruel, despiadada, caprichosa y ambiciosa de la antigua Roma. Es posible que después de su ejecución se exagerara sobre ella a fin de justificar la sentencia de muerte de  su esposo y para que éste no fuera impopular.

Aún así, los escritores romanos, como Suetonio, Tácito, Dión Casio y Plinio el viejo la describen como una mujer cruel, depravada y sin escrúpulos, sin el menor remordimiento por matar a sus rivales.
Juvenal en sus Sátiras (110-130 d.C.) y Tácito en sus Anales (ca. 150 d. C.), escribieron sobre Mesalina como una mujer real  de escandalosa vida sexual,  disipada y viciosa que obligó a su marido a matarla.

Se la tacha de lo que hoy conocemos como sadomasoquista, ninfómana y amante de las orgías. Incluso, se llegó a decir de ella que disfrutaba haciéndose pasar con prostituta con el nombre de Lyscisca.

Juvenal, Tácito y Josefo  decián de ella que  de manera frecuente y continua ejercía la prostitución abandonado el palacio y vendiendo su cuerpo en los lupares (prostíbulos) de los barrios más bajos de Roma ( el Subura). Por su parte, Dion Casio, apunta a que la prostitución, la ejerció de manera ocasional. 

Orgullosa de su legendaria lascivia, lanzó un reto al gremio de las prostitutas de Roma: las instaba a participar en una competición, que ella organizaría en palacio, aprovechando la ausencia de Claudio quien estaba en Britania.
Dicho desafío consistía en saber quién podía atender a más hombres en un día. El certamen daría inicio por la noche, y a él asistirían muchos hombres importantes de la corte, además de otras damas a las cuales Mesalina había convencido de participar.
Las prostitutas aceptaron el reto y enviaron a una representante, la prostituta más famosa de Roma, una siciliana llamada Escila.
Aquella noche, después de haber sido poseída por 25 hombres, Escila se rindió y Mesalina salió victoriosa, pues superó la cifra al llegar al amanecer y seguir compitiendo. Según se dice, aun después de haber atendido a 70 hombres no se sentía satisfecha, llegando hasta la cifra increíble de 200 hombres. Cuando Mesalina pidió a Escila que regresara, ésta se retiró diciendo: «Esta infeliz tiene las entrañas de acero».

Mesalina y Británico

No tuvo reparos en tener los más variados amantes: actores, gladiadores, soldados, aristócratas, el  orador Marco Vinicio, un tal Narciso, Lucio Vitelio, Palas (tesorero imperial), Sabino, un jóven Tito y una larga lista de  hombres anónimos que no han llegado hasta nuestros días.

Se cuenta que tras una lujuriosa noche, regresando al amanecer a palacio, saludó a un soldado de guardia al que preguntó si sabía quien era. Este, fijándose en su aspecto y ropas, contestó que una prostituta. Por dos óbolos que era lo que llevaba encima el soldado, tuvo sexo con él y puso la guinda a su sexual noche.

El fin de Mesalina llegó con su matrimonio ( aún casada con el emperador) con el cónsul Cayo Silio, mientras Claudio estaba ausente de Roma y así tramar una conjuración en contra el emperador. Claudio descubrió este hecho y le sugirió el suicidio como forma honrosa de morir. Al no atreverse Mesalina a acabar con su vida, fue decapitada por un centurión.

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