jueves, 19 de julio de 2012

L.Sergio Catilina, un “popular” fracasado(que antes fue optimate)


Lucio Sergio Catilina (en latín Lucius Sergius Catilina; 108 a. C. – 62 a. C.),  fue un destacado político romano de la era tardorrepublicana, perteneciente a la facción de los Populares.( opuestos a los Optimates).(Wikipedia con adiciones)
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L.Sergio Catilina, nobili genere natus,ingenio malo pravoque
LOS OPTIMATES
Los optimates (’los hombres excelentes’) constituyeron la facción aristocrática de la República Romana tardía (S.I a.C.)
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Cicerón denuncia a Catilina ante  el Senado romano
Propósito de los Optimates
. Deseaban limitar el poder de las asambleas populares romanas y aumentar el del Senado Romano, al que consideraban como más estable y mejor a la hora de buscar el bienestar de Roma.
Los Optimates favorecieron a los nobiles (familias nobles) y se opusieron a la ascensión de los ‘hombres nuevos’ (plebeyos, normalmente nacidos en las provincias, cuyas familias no tenían experiencia política) dentro de la política romana.
Irónicamente, el mejor político de esta facción fue Marco Tulio Cicerón,  un ‘hombre nuevo’.
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El Senado   romano escucha a Cicerón
Además de perseguir los objetivos políticos anteriormente descritos, los optimates se opusieron a la extensión de la ciudadanía romana a territorios situados fuera de la Península Itálica e incluso a nacidos en la misma. Favorecieron tipos de interés altos, se opusieron a la expansión de la cultura helenística dentro de la sociedad romana y trabajaron duro para proveer de tierras a los soldados licenciados (creyendo que de esta manera era menos probable que apoyasen a generales rebeldes).
Archivo:Sulla Glyptothek Munich 309.jpg
L.Cornelio Sila, jefe de los Optimates
Los Optimates alcanzaron su hegemonía durante la Dictadura de Lucio Cornelio Sila Felix81 a. C.-79 a. C.).,tristemente célebre por sus proscripciones. (
Durante su mandato, las Asambleas populares fueron despojadas de casi todo su poder, el Senado pasó de 300 a 600 miembros, miles de soldados colonizaron el norte de la Península Itálica y miembros de la facción popular fueron ejecutados mediante las listas de proscritos. No obstante, tras la renuncia y muerte de Sila, muchas de sus  leyes fueron congeladas.

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LOS POPULARES
Los populares (’[los de la facción] del pueblo’, en singular popularis) estaban constituidos por los jefes aristocráticos romanos que durante la República Romana tardía buscaban usar las asambleas populares romanas para acabar con el dominio que ejercían los nobiles y los optimates en la vida política.
Dentro de los planes de los populares estaba
.El dotar de una cierta movilidad de los ciudadanos romanos, trasladándolos a las colonias provinciales;
La extensión de la ciudadanía a comunidades externas a Roma e incluso a la península Itálica;
.Y la modificación del reparto de grano y del valor de las monedas.
APOGEO  Y DESAPARICIÓN DE LOS PUPULARES
La causa popular alcanzó su apogeo durante la dictadura de Julio César, el líder de mayor prestigio.
Con el Segundo Triunvirato (del 43 a. C. al 33 a. C.), la causa popular desapareció.
¿DERECHAS E IZQUIERDAS EN ROMA?
Desde un punto de vista político los populares propugnaban por medidas típicas de la izquierda política, mientras que los optimates tenían posturas conservadoras, aunque dichos paralelismos deban tomarse con cautela al ser distinciones relativamente modernas que no son enteramente aplicables a los políticos romanos.Porque,claro…
decir que Julio César era de izquierdas es MUY FUERTE¡
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Julio César, uno de los más famosos Populares romanos,defensor de los conjurados con Catilina.
Además de César, en la facción populare se incluyeron los hermanos Graco, Cayo Mario, Publio Clodio Pulcro y, durante el primer triunvirato, Marco Licinio Craso y Cneo Pompeyo (que previamente había estado alineado con los optimates).
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Cneo Pompeyo Magno.Primero Optimate y luego Popular….uno de los que “se cambió de chaqueta”….
EL PRIMER DENARIO SYD1035 – CON EL BUSTO DE POMPEYO MAGNO EN EL ANVERSO Y CNEO POMPEYO, UNO DE SUS HIJOS, EN EL REVERSO. ES UNA ACUÑACIÓN EN HISPANIA.
EL SEGUNDO DENARIO SYD1344 BUSTO DE POMPEYO Y EN REVERSO NEPTUNO ENTRE LOS HERMANOS AMPHINOMUS Y ANAPIAS, SOBRE UN BARCO.

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Catilina ha pasado a la historia por ser el protagonista de la conjuración a la que da nombre, una conspiración que, según las acusaciones formuladas por Marco Tulio Cicerón, habría consistido en destruir la República romana. Tal acusación, en los términos que fue planteada, es según diversos autores exagerada y vacía de significado.↑ diversos autores han planteado objeciones a la existencia real de la conspiración, entre ellos “El asesinato de Julio César: Una historia del pueblo de antigua Roma“, 2005, ISBN 84-95786-72-9 que recoge opiniones de Arthur D. Kahn “The education of Julius Caesar” y K. H. Walters “Cicero, Sallust and Catiline“)
Catilina es una de las figuras más enigmáticas de la historia de Roma, envilecida y desdibujada por los cronistas e historiadores clásicos. Las dos fuentes principales de información sobre Catilina son precisamente las más hostiles al personaje. Marco Tulio Cicerón, su mayor enemigo político, no ahorró ninguna denuncia contra él, especialmente en sus discursos llamados Catilinarias, mientras Cayo Salustio Crispo le atribuyó algunos de los más viles crímenes en su monografía moralista Bellum Catilinae.
Aun así, muchas de las peores acusaciones contra él, como la de que hacía sacrificios humanos, eran con mucha probabilidad meras invenciones. A pesar de ello, la «Conjuración de Catilina» sigue siendo uno de los más famosos y turbulentos hechos de las últimas décadas de la República romana.

Cicerón pronuncia su discurso contra Catilina de Cesare Maccari.

Entorno familiar

Catilina nació en el año 108 a. C. (o posiblemente poco antes), último representante de la gens Sergia, familia del más noble origen patricio, aunque de poca fortuna social y económica. A pesar de la herencia consular de su familia, el último Sergio que llegó a cónsul fue Cneo Sergio Fidenas, en el 380 a. C.
De su padre no sabemos mucho aunque, a juzgar por la expresión de Cicerón (in patris egestate), debió de tener escasos medios económicos y permanecer apartado de la política, Su bisabuelo, Marco Sergio Silo, por el contrario, se distinguió por participar en casi todas las batallas de la Segunda Guerra Púnica.
Catilina trataría de restaurar la herencia política de su familia junto con su antigua situación económica, como pudo: ¡Cambiándose de bando¡.

Carrera militar con Sila


Comandante capaz, Catilina tuvo una meritoria carrera militar. Comenzó desempeñando el cargo de tribuno o prefecto de las tropas auxiliares durante la Guerra Social junto a Pompeyo y Quinto Tulio Cicerón, a las órdenes del cónsul Cneo Pompeyo Estrabón en el 89 a. C.
También apoyó a Lucio Cornelio Sila(LUEGO APOYÓ A LOS OPTIMATES)  en la guerra civil entre los años 84 a. C. y 81 a. C.
SE APROVECHA DE LAS PROSCIPCIONES PARA ENRIQUECERSE
Durante el gobierno de Cinna, Catilina no desempeñó un papel fundamental, aunque permaneció en una segura situación política. Cuando Sila retornó a Italia, Catilina abrazó su causa, sirviendo en su ejército con el cargo de cuestor; de igual modo, fue un destacado miembro de la oligarquía durante la dictadura silana, beneficiándose de las proscripciones.
Plutarco le atribuye el asesinato de varios nobles, así como el de su propio hermano y el de su cuñado, el caballero Quinto Cecilio. Otra acción que se le atribuye igualmente fue la muerte de Marco Mario Gratidiano, sobrino de Mario, cuya cabeza habría paseado por las calles de Roma y llevado a un agradecido Sila.
ESCÁNDALO  CON UNA VESTAL
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Virgen vestal romana
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A principios de la década del 70 a. C. sirvió en el extranjero, posiblemente con Publio Servilio Vatia, en Cilicia. En el año 73 a. C. fue llevado a juicio por relación  con la virgen vestal Fabia, aunque Quinto Lutacio Cátulo, principal líder de los optimates, testificó en su favor y Catilina fue exculpado.
PRETOR Y PROPRETOR EN ÁFRICA .68-66 a.C.
El el 68 a. C. fue pretor, obteniendo el gobierno de la provincia de África como propretor durante los dos siguientes años.
ELECCIONES  A CÓNSUL DEL 66 a.C.:PRIMER FRACASO DE CATILINA
Una vez de vuelta en casa, en el 66 a. C., se presentó como candidato para las elecciones consulares, último escalón del cursus honorum. Sin embargo, el cónsul Lucio Volacacio Tulo le impidió ser candidato por motivos de forma.
ACUSADO DE ABUSO DE PODER POR LOS PROVINCIALES Y DEFENDIDO POR CICERÓN
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Francisco Buiza Fernández: Su obra en Cádiz Capital (XII): Imágenes Secundarias Misterio de la Sentencia. El pretor romano Poncio Pilatos se lava las manos en una palangana que sujeta un esclavo de color, mientras Claudia Prócula de rodillas, ruega clemencia para el condenado
http://cofrades.pasionensevilla.tv/profiles/blogs/francisco-buiza-fernandez-su-46
Poco más tarde llegó a Roma  una delegación de la provincia de África que denunció a Catilina en el Senado por abuso de poder mientras ejercía su cargo de gobernador.
Catilina fue llevado de nuevo a juicio en el 65 a. C., momento en que recibió el apoyo de muchos de los hombres más distinguidos de Roma, incluyendo muchos de los consulares. Incluso uno de los cónsules de aquel año, Lucio Manlio Torcuato, mostró su apoyo a Catilina. Cicerón consideró también ejercer la defensa de Catilina ante el tribunal. De nuevo, Catilina sería exculpado. Sin embargo, su absolución no sería suficiente para que los electores olvidaran  de él toda sospecha de sus supuestos crímenes.
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La primera conjuración de Catilina

Con toda probabilidad, Catilina no estuvo involucrado en la que se daría en llamar Primera Conjuración de Catilina. Sin embargo, muchas fuentes históricas le implican en ella. Además, no parece suceder sólo en una fuente, sino que esta implicación se presenta en todas las fuentes, lo que a pesar de todo, se estima que no es sino la reproducción de una serie de rumores. Mucha de esta información pertenece a los discursos de Cicerón In Toga Candida, discursos que efectuaría durante su campaña electoral del 64 a. C.
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L.Sergio Catilina
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LE RETIRAN LOS OPTIMATES SU CONFIANZA…Y SE CAMBIA DE PARTIDO Y LE PROTEGE CRASO
La oligarquía decidió retirar su apoyo a Catilina para ulteriores candidaturas,  por lo que se pasó a la oposición, y  fue protegido por Craso.
LOS CÓNSULES DEL AÑO  65 a.C.
Los candidatos a cónsules Publio Antonio Paeto y Publio Cornelio Sila (sobrino del dictador) no obtuvieron el puesto debido a la corrupción del sistema electoral. De este modo, los otros dos principales candidatos, Lucio Manlio Torcuato y Lucio Aurelio Cota serían los cónsules del año 65 a. C.
LA SUPUESTA  CONJURACIÓN DE PISÓN (¿Craso y César en la sombra?)
Supuestamente Catilina, ofendido por no permitírsele el acceso al consulado, conspiró con Cneo Calpurnio Pisón y los anteriores candidatos a cónsules para organizar la matanza de muchos de los senadores y de los nuevos cónsules el mismo día que estos tomaban posesión de sus cargos. Luego, ellos mismos se erigirían como cónsules y Pisón sería enviado a Hispania para organizar sus provincias.
No está claro del todo quien participó en esta conjuración, que fracasó (como un segundo intento un mes más tarde). Catilina actuó, según todos los indicios, como agente de Craso a fin de que éste, de haber triunfado el complot, hubiese sido nombrado dictador, con Julio César como lugarteniente.
CICERÓN DEFIENDE A SILA
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Más tarde, en el 62 a. C., Marco Tulio Cicerón defendería a Sila ante el tribunal tras ser acusado de pertenecer a la reciente conspiración. Al final, Sila fue exculpado y Cicerón recibió un importante crédito, que invirtió en una nueva vivienda.

Años de transición

Catilina  se presenta al consulado en 63 a.C. como lider de la plebe

Durante el año 64 a. C., Catilina fue aceptado de forma oficial como candidato a las elecciones consulares del año 63 a. C. Se presentó junto a Cayo Antonio Hybrida, del que se sospechaba que había sido uno de los conspiradores. A pesar de ello, Catilina fue derrotado por Marco Tulio Cicerón y Cayo Antonio Hybrida en las elecciones, principalmente porque la aristocracia romana temía a Catilina y sus planes económicos. Catilina promovía las reivindicaciones de la plebe junto a su política económica de las tabulae novae, la cancelación completa de las deudas.
SU PASADO SILANO (OPTIMATE) LE PASA FACTURA)…Y SE SALVA POR LOS PELOS GRACIAS A CÉSAR.
Ese mismo año, Catilina había sido llevado de nuevo a juicio, aunque en esta ocasión por su papel en la represión de Sila. A instancias del cuestor Marco Porcio Catón, todos los hombres que se habían aprovechado de la represión fueron llevados a juicio.
Catilina fue acusado de asesinar a Marco Mario Gratidiano, y por pasear la cabeza de éste por las calles de Roma. Otros le acusaban de haber asesinado a muchos otros hombres notables de la ciudad. La más indignante de las acusaciones aseguraba que había asesinado a su propio cuñado, y haber pedido su proscripción posteriormente a Sila para hacer de su muerte un acto legítimo.
A pesar de todo esto, Catilina fue de nuevo exculpado, aunque algunos conjeturan que esta exculpación se debió a la influencia de César, quien presidía el tribunal.
CATILINA QUIERE SER CONSUL OTRA VEZ: 62 a.C.—>   LA FRUSTRACIÓN TOTAL
Catilina eligió de nuevo optar por el consulado. En las elecciones del año 62 a. C., Catilina fue derrotado nuevamente, esta vez por Décimo Junio Silano y Lucio Licinio Murena, lo que quebró definitivamente sus ambiciones políticas. La única posibilidad de obtener el consulado era ya a través de medios ilegítimos: la conspiración o la revolución.

La segunda conjuración de Catilina

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A. Populismo , a la cabeza de los descontentos(senatoriales y ecuestres)
Privado de sus apoyos políticos , Catilina derivó hacia el populismo más exacerbado, y comenzó a reclutar un nutrido grupo de hombres de las clases senatoriales y ecuestres, descontentos tanto con la política del Senado y de Pompeyo como con la situación económica existente entonces.
Publio Cornelio Léntulo Sura, el conspirador más influyente tras Catilina, había obtenido el rango de cónsul en el año 71 a. C., pero se le expulsó del Senado por los censores durante las purgas políticas del año siguiente. Autronio también fue cómplice de la conspiración, tras haber sido expulsado del gobierno romano.
Promoviendo su política de condonación de deudas, Catilina reunió a muchos pobres bajo su bandera, junto con muchos de los veteranos de Sila.
-CAYO MANLIO EN ETRURIA
Envió a Cayo Manlio, un centurión del antiguo ejército de Sila, para liderar la conspiración en Etruria, donde éste consiguió reunir un ejército.
-OTROS PARTIDARIOS EN ITALIA
Envió también a otros hombres a tomar posiciones importantes a todo lo largo de la Península Itálica
-REVUELTA DE ESCLAVOS EN CAPUA
E inició una pequeña revuelta de esclavos en Capua.
-LOS PREPARATIVOS FINALES
Mientras el malestar de la población se dejaba sentir por los campos romanos, Catilina hizo los preparativos finales para la conjura en Roma. La acción debía de iniciarse simultáneamente en varios puntos de Italia, especialmente en Etruria, donde, como puso al descubierto la rebelión de Lépido, existía un particular descontento entre la población y los veteranos.
LOS PLANES DE LOS CONJURADOS
Sus planes incluían los incendios y la matanza de senadores, tras los cuales se uniría al ejército reunido por Manlio. La revolución -siempre según los planes iniciales- habría de alcanzar finalmente a la ciudad de Roma, donde la promesa de un programa social sostendría a Catilina como Dictador o como Cónsul. Para llevar estos planes a cabo, Cayo Vornelio y Lucio Vargunteio deberían asesinar a Cicerón al amanecer del 7 de noviembre del 63 a. C.
Aunque los políticos populares como Craso y César estuvieron al corriente de la conjuración parece lo más probable que permanecieran alejados de ella, por considerar los planes demasiados radicales o difíciles de llevar a cabo. Cicerón tuvo, sin embargo, conocimiento de lo que se tramaba cuando Quinto Curio, uno de los senadores, le alertó del peligro a través de su amante Fulvia, lo que lo convirtió en uno de sus informadores. De este modo, Cicerón pudo escapar de una muerte segura.
Poco después, Cicerón denunciaría a Catilina ante el senado en el primero de los discursos de las Catilinarias. De ese momento es una de sus más famosas frases: «Quousque tandem, Catilina, abutere patientia nostra?»(¿Hasta cuando abusarás de nuestra paciencia, Catilina?). Se dice que Catilina reaccionó de forma violenta asegurando que, si él se quemaba, lo haría en medio de la destrucción general. Inmediatamente después de esto, salió en dirección a su casa, mientras el Senado autorizaba a Cicerón a hacer uso del senatusconsultum ultimum. Era el 22 de octubre del 63 a. C. Aquella noche, Catilina huyó de Roma bajo el pretexto de que se dirigía a un exilio voluntario en Masilia. Sin embargo, se dirigió hacia el campamento de Manlio en Etruria.
Mientras Catilina preparaba su ejército, los conspiradores continuaban con sus planes. Justamente por entonces se encontraban en Roma dos embajadores pertenecientes a la tribu gala de los alóbroges. Así que a Léntulo se le ocurrió intentar atraerlos a su causa. La idea era que, al estallar la revolución, cruzasen los Alpes con su caballería y unirse a los sublevados. Para conquistar su favor, Léntulo se valió de los servicios de Publio Umbreno, personaje conocido de los galos por haber hecho asiduamente negocios en su país, y de Publio Gabinio Capito, un líder conspirador de clase ecuestre. Umbreno, expuso a los embajadores de los alóbroges toda la conjura, incluyendo nombres, fechas, planes y lugares. A fin de convencerlos les narró la consabida historia, según la cual los augurios indicaban que Publio Cornelio Léntulo Sura, iba a ser el tercer Cornelio que gobernase Roma. De esta manera la conjura fue revelada.
EL ERROR DE CICERÓN Y LA PROVOCATIO AD POPULO
La delegación tomó rápidamente ventaja de esta oportunidad, e informó a Cicerón, quien instruyó a los delegados para obtener un provecho tangible de la conspiración. Cinco de los líderes conspiradores escribieron cartas a los alobroges para que los delegados mostraran a su pueblo que existía una esperanza en esta conspiración, pero estas cartas fueron interceptadas en su camino hacia la Galia en el puente Milvio. Entonces Cicerón leyó estas cartas incriminatorias en el Senado. La sesión senatorial del 5 de diciembre fue decisiva: en ella Catón solicitó la pena de muerte para los conjurados, que Cicerón aplicaría inmediatamente pese a la brillante defensa de los conjuraDOS realizada por César.
Los cinco conspiradores fueron ejecutados sin juicio  público (negándoseles así uno de os derechos pundamentales de los ciudadanos romanos optimo iure, la apelación al pueblo reunido  en los Comitia tributa o “provocatio ad populum” ) en la prisión del Tuliano.
La PROVOCATIO AD POPULUM era un recurso procesal romano por el cual el condenado a muerte ,si era ciudadano de pleno derecho(optimo iure) , podría pedir que  la sentencia del magistrado fuese sometida a juicio del pueblo, es decir hay más garantías para el procesado; se pasa de un sistema de la “cognitio” (acusación y sentencia a cargo del Estado) al sistema de la “acusatio” (acusación popular y sentencia a cargo del Estado).
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Cicerón acusa a Catilina
De esta forma ILEGAL, pues , se puso fin a la conjura  de Catilina y sus cómplices en Roma.
LA CONTINUACIÓN
Tras haber sido informado de la noticia sobre el desastre en Roma, Catilina (declarado hostis desde el 15 de noviembre) y su poco equipado ejército iniciaron la marcha hacia la Galia, para luego volverse hacia Roma en multitud de ocasiones, en un vano intento de evitar el combate.
Inevitablemente, Catilina se vio forzado a luchar, por lo que eligió enfrentarse al ejército de Antonio cerca de Pistoria (la actual Pistoia), con la esperanza de que Antonio perdiera la batalla y desanimara al resto de los ejércitos. El mismo Catilina luchó con bravura en la batalla, y una vez constatado que no existía esperanza de victoria, se lanzó contra el grueso del enemigo. En el recuento de los cadáveres, todos los soldados de Catilina se encontraron con heridas frontales, y el cadáver del mismo Catilina se halló adelantado a sus propias líneas. Se le cortó la cabeza y ésta fue llevada a Roma, como prueba pública de que el conspirador había muerto.

Semblanza de Catilina por Salustio

Al decir del totalmente parcial y tendencioso Salustio:
Lucio Catilina (…) fue de gran fortaleza de alma y cuerpo, pero de carácter malo y depravado. A éste, desde la adolescencia, le resultaron gratas las guerras civiles, las matanzas, las rapiñas, las discordias ciudadanas, y en ellas tuvo ocupada su juventud. Su cuerpo era capaz de soportar las privaciones, el frío, el insomnio más allá de lo creíble para cualquiera. Su espíritu era temerario, pérfido, veleidoso, simulador y disimulador de lo que le apetecía, ávido de lo ajeno, despilfarrador de lo propio, fogoso en las pasiones; mucha su elocuencia, su saber menguado. Su espíritu insaciable siempre deseaba cosas desmedidas, increíbles, fuera de su alcance. A este hombre, después de la dictadura de Sila le había asaltado un deseo irreprimible de hacerse dueño del Estado y no tenía escrúpulos sobre los medios con los que lo conseguiría con tal de procurarse el poder. Su ánimo feroz se agitaba más y más cada día por la disminución de su hacienda y por la conciencia de sus crímenes, incrementadas una y otra con aquellas artes que antes he señalado. Le incitaban además las costumbres corrompidas de la ciudad echadas a perder por dos males pésimos y opuestos entre sí: el libertinaje y la avaricia. Puesto que la circunstancia ha traído a colación las costumbres de la ciudad, el asunto mismo parece aconsejarnos volver atrás y explicar brevemente las instituciones de los antepasados en paz y en guerra, cómo gobernaron la República y cuán grande la dejaron para que poco a poco se transformase de la más hermosa y excelente en la peor y más infame.
V
Lucius Catilina, nobili genere natus, fuit magna vi et animi et corporis, sed ingenio malo parvoque. Huic ab adulescentia bella intestina, caedes, rapinae, discordia civilis grata fuere, ibique iuventutem suam exercuit.
Corpus patiens inediae, algoris, vigiliae, supra quam cuiquam credibile est.
Animus audax, subdolus, varius, cuius rei lubet simulator ac dissimulator; alieni adpetens, sui profusus; ardens in cupiditatibus; satis eloquentiae, sapientiae parum.
Vastus animus immoderata, incredibilia, nimis alta semper cupiebat. Hunc post dominationem L. Sullae lubido maxuma invaserat rei pubblicae capiundae, neque id quibus modis adsequeretur, dum sibi regnum pararet, quicquam pensi habebat.
Agitabatur magis magisque in dies animus ferox inopia rei familiaris et coscientia scelerum, quae utraque is artibus auxerat quas supra memoravi. Incitabant praeterea corrupti civitatis mores, quos pessuma ac divorsa inter se mala, luxuria atque avaritia, vexabant.
Res ipsa hortari videtur, quoniam de moribus civitatis tempus admonuit, supra repetere ac paucis instituta maiorum domi militiaeque, quomodo rem publicam habuerint quantamque relinquerint, ut, paulatim inmutata, ex pulcherruma <atque optuma> pessuma ac flagitiosissuma facta sit, disserere.

La Conjuración de Catilina, V
su espíritu impuro, hostil a los dioses y a los hombres, no podía tranquilizarse ni en la vela ni en el reposo, hasta tal punto el remordimiento corroía su alma sobresaltada. Así pues, su color era pálido, su mirada repulsiva, su andar unas veces rápido y otras parsimonioso; en su aspecto y en su rostro se evidenciaba inequívocamente la locura.
La Conjuración de Catilina, X


DOCTORA ANA MARIA VAZQUEZ HOYS

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